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Wednesday 30 September 2020
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Adelita San Vicente: recuento de dos décadas contra los transgénicos

♦A favor de la iniciativa legal ciudadana

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Adelita San Vicente, Directora de Semillas de Vida, desarrolló una concisa y sustanciosa reseña de la lucha social contra la entrada de las semillas transgénicas en México, así como de los retos que se han sorteado para mantener “candados” para la protección del campo mexicano.

“Con la firma del TLC, se cierne una amenaza sobre nuestro campo. Se avizoraba desde aquellos años el tratamiento comercial de las semillas, que habían sido hasta entonces un bien común de la humanidad. En México comienza la desaparición de órganos que apoyaban a los campesinos por parte del Estado, y se realizan cambios a la Ley de Propiedad Intelectual para la apropiación del conocimiento ancestral de las semillas” explicó. 

Es así como tiene lugar “la entrada de los transgénicos en 1996, cuando se empieza a solicitar su ingreso al país. Es entonces que científicos y activistas comienzan a alertar sobre sus peligros. Por ello se pide una moratoria a Zedillo, que la realiza de facto, por lo que el Comité de Bioseguridad deja de recibir solicitudes de permiso para la siembra de maíz transgénico”.

Así las cosas, “es en 2000 y 2001 cuando Fox levanta la moratoria con el propósito de regular la actividad de transgénicos en México. En 2003, el Senado lanza una iniciativa que se discute muy fuerte en la Cámara de Diputados y en distintos foros. Si bien en un inicio era una propuesta realizada principalmente por empresas de transgénicos, en la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados se logran incluir candados importantes, como el Régimen de Protección Especial del Maíz, donde se estipula como fundamental la protección de sus centros de origen” aseveró.

Sin embargo, Adelita San Vicente aclara que “al emitir los reglamentos, se pasó por alto la Ley de Bioseguridad. Siempre hemos denunciado que aunque aunque estuvo mal formulada, el gobierno de Calderón ignoró los compromisos que se habían alcanzado. Por ello usamos varios instrumentos jurídicos que no fueron aceptados por el Poder Judicial, porque nunca habían reconocido nuestro “interés jurídico”. Pero el año pasado, gracias a un nuevo instrumento, un grupo de varios colectivos, organizaciones científicos y artistas interpusimos una demanda de acción colectiva para mostrar que la Ley de Bioseguridad no estaba funcionando, dado que había contaminación de transgénicos en zonas donde no se autorizó su uso. Por eso, desde septiembre de 2013 están suspendidos todos los permisos para maíz transgénico, como medida cautelar”. 

Para cerrar su participación, San Vicente puntualizó que “en estos 20 años es fundamental la suma de diversos actores a favor de esta lucha. Ha crecido la conciencia de la calidad de los productos y de la trascendencia de los campesinos en su producción. Hemos visto sumarse a científicos, artistas y defensores de los derechos humanos. Por eso es fundamental la sociedad civil, que debe sumarse a estos procesos”.