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Saturday 26 September 2020
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Aunque insuficiente, el impuesto a bebidas azucaradas ayudará a disminuir obesidad y diabetes

Escucha a  Katia García, investigadora en salud alimentaria de El Poder del Consumidor

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Recientemente, como parte de la Reforma Fiscal, se aprobó en México un impuesto de un peso por litro en bebidas azucaradas y un 8% en los llamados alimentos chatarra, es decir, aquellos con cantidades elevadas de azúcar, grasa o sal.

Katia García, investigadora en salud alimentaria de la asociación civil El Poder del Consumidor,  explicó que los alimentos con alta densidad energética ponen en riesgo la salud humana, en particular las bebidas azucaradas, ya que son elaboradas con grandes cantidades de azúcar y no aportan ningún nutriente adicional: “este tipo de bebidas solamente van a incrementar tu consumo calórico, pero proveniente únicamente del azúcar”, expuso García.

Diversos estudios han arrojado que el consumo excesivo de azúcares se relaciona con problemas como obesidad y diabetes, la cual, de acuerdo con la investigadora, es actualmente la primera causa de muerte en México: tan solo entre 2006 y 2012, 500 mil personas murieron a causa de esta enfermedad. Esto ha provocado que el presupuesto designado a combatir la diabetes en el país se encuentre rebasado.

Como señaló García, la Organización Mundial de Salud (OMS), ha recomendado la aplicación de medidas fiscales como una estrategia demostrada para reducir el consumo de esta clase de alimentos. Por ello, se espera que este impuesto ayude a disminuir el consumo de bebidas azucaradas y alimentos con alta densidad energética en México, país número uno mundial en consumo de refrescos. “Este impuesto, para que tenga un […] mayor impacto en la salud hubiera sido, en lugar de un peso, de dos pesos por litro. Sin embargo, al aplicarse un peso por litro, de todas formas va a recaudar alrededor de 8 millones de pesos que van a colaborar a atender esas complicaciones [de salud] y que todos tengamos acceso a agua potable como uno de nuestros derechos”, declaró Katia García.

El dinero recaudado gracias a este impuesto, se destinaría a la instalación de bebederos que aseguren el acceso al agua potable en escuelas y espacios públicos del país. Para hacer esto posible, actualmente las organizaciones que conforman la Alianza por la Salud Alimentaria, promotora de este gravamen,  analizan la posibilidad de que la recaudación se invierta en la compra de filtros de agua que se adapten a las condiciones tanto de las comunidades rurales como de las zonas urbanas.

Este impuesto iría acompañado de otras medidas como la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas, especialmente aquella dirigida al público infantil; un correcto etiquetado de los productos que permita al consumidor llevar a cabo una elección informada y  la promoción de alimentos sanos en las escuelas.

Asimismo, Katia García invitó a la sociedad civil a acompañar a la Alianza por la Salud Alimentaria en la vigilancia de que se cumpla con la adecuada aplicación de este impuesto.

Página de la Alianza por la Salud Alimentaria