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Sunday 27 September 2020
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Debemos volver al respeto, la gratitud y la complementariedad: Rigoberta Menchú

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Por Arturo Espinoza, de Territorios, Radio Universidad de Guadalajara/ César Alan Ruíz Galicia

“La discriminación parte de estereotipos que están en nuestras mentes, que están en nuestra cabeza, como dar por hecho que una mujer no puede hacer algo solo porque es mujer”

Para reflexionar en torno a la discriminación, el pasado miércoles 12 de febrero se impartió en la Universidad de Guadalajara la conferencia magistral Mensaje de paz por un mundo global sin discriminación social a cargo de Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz y presidenta vitalicia de la fundación que también lleva su nombre.

La doctora honoris causa  -galardonada con ese reconocimiento por la casa de estudios- explicó durante su participación que lamentablemente, la discriminación es una práctica cotidiana que aunque a veces no percibimos, en algún momento la hemos causado o recibido.

“La discriminación es dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo. Son estereotipos que están en nuestras mentes, que están en nuestra cabeza, como dar por hecho que una mujer no puede hacer algo solo porque es mujer, o que un anciano no puede realizar determinada cosa por ser persona de edad”, señaló.

La activista recordó que hay grupos humanos que son víctimas de la discriminación todos los días por alguna de sus características físicas o su forma de vida “el origen étnico o nacional, el sexo, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, la condición de salud, el embarazo, la lengua, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil y otras diferencias pueden ser motivo de distinción, exclusión o restricción de derechos”, apuntó.

Por eso es que para Rigoberta Menchú es importante recuperar principios que permitan replantear nuestra forma de vida, utilizando como fuente de inspiración los conocimientos de los ancestros: el respeto,  gratitud, complementaridad y los ciclos de la vida son cruciales para cambiar las cosas.

“Necesitamos volver al respeto. Esa palabra, si la tratamos de profundizar cada persona del planeta, entenderíamos una nueva forma de vida. Nos tocaría las fibras internas de nosotros. También es importante la gratitud, que dicen nuestros abuelos: agradecerle a la vida, al agua, al viento, a la madre tierra, a nuestros padres. En todo momento ser seres agradecidos. Se requiere complementariedad: si yo puedo hacer algo contigo seguramente somos complementarios. Por eso nuestros abuelos vieron que es necesaria la comprensión matemática de nuestra vida. Porque todo ser vivo tiene un ciclo: no se nos valla ocurrir cortar el ciclo de otros”.

La distinguida luchadora social reflexionó también sobre su experiencia como luchadora social: “esta vida que tengo me ha dado la suerte de realmente recoger muchos sueños perdidos en el camino, y tratar de siempre aparecer en un espacio como esta magna sala, para encontrar un baúl de esos sueños, para que alguien se encargue no solo de recogerlas, sino convertirlas en una semilla para su propia vida, sus propios conocimientos y su propia memoria. Estoy convencida de lo que a mí me ha tocado vivir es una memoria colectiva”, finalizó.

El Dato: La líder indígena guatemalteca recibió en 1992 el Premio Nobel como reconocimiento a su lucha por la justicia social y la reconciliación etno-cultural basada en el respeto a los derechos de los indígenas.