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Wednesday 30 September 2020
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Fracking: tecnología ambiental y socialmente riesgosa, ausente en la discusión de la reforma energética

Escucha a Nathalie Seguin, coordinadora de FanMex y miembro de la Alianza Mexicana Contra el Fracking

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AMCEF-

Nathalie Seguin, coordinadora de FANMex – Red Mexicana de Acción por el Agua, y miembro de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, habló en entrevista sobre los peligros del fracking, la técnica de explotación del gas shale (también llamado gas de esquisto, de lutita o gas pizarra), que el gobierno federal trata de impulsar a través de la reforma energética.

Este gas, según explicó Seguin, “se encuentra en una roca que contiene un gas natural que no le permite salir”. Para liberarlo, se emplea una técnica denominada fractura hidráulica, que consiste en una perforación profunda de entre mil y cinco mil metros, con una o más ramificaciones horizontales, a la que se le inyecta una mezcla de agua y arena a alta presión para romper la roca. La mezcla contiene, además, unos 2,500 productos químicos de los cuales 750 son altamente tóxicos. Estos químicos permiten mantener abierta la fractura de modo que pueda fluir el gas.

Esta tecnología tiene un alto impacto ambiental y social. Por una parte, pone en riesgo la salud de las comunidades cercanas al contaminar de manera irreversible los mantos acuíferos  en caso de fractura del recubrimiento de concreto del pozo; por otra, agudiza el estrés hídrico y la crisis hídrica, ya que requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua por pozo. “En Estados Unidos ya hay muchos impactos, muchas investigaciones y resultados científicos que claramente nos indican que es un gran peligro para la disponibilidad del agua y para la salud de las comunidades que se encuentran cerca de estas minas”, declaró Seguin.

En cuanto al impacto económico,  la coordinadora de FANMex señaló que esta tecnología no representa grandes beneficios para el país debido a su alto costo de implementación (entre 12 y 15 millones de dólares por pozo) y a la corta vida productiva de los pozos. De acuerdo con Seguin,   la cantidad de gas que se puede extraer de ellos declina entre el 29 y el 52% cada año. Y mientras las tecnologías convencionales presentan una recuperación del 75-80% del gas, en el fraking solo se recupera entre el 4.7 y el 10%.

Para Nathalie Seguin, en la reforma energética se usa como excusa la explotación de este gas para invitar al sector privado a participar en la explotación de los recursos energéticos debido a los altos costos de esta tecnología.

Por todo esto, las organizaciones reunidas en la Alianza Mexicana Contra el Fracking consideran que “no se puede aceptar en México como una alternativa energética” y demandan a las autoridades “prohibir la extracción de estos hidrocarburos por técnica de fracking”.