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Friday 25 September 2020
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#InformeAyotzinapa del GIEI desmiente «verdad histórica» de Murillo Karam

  • Las conclusiones han desmoronado un montaje: Luis Hernández Navarro coordinador de Opinión en La Jornada
  • Que se invetigue a fucionarios que hicieron investigación deficiente: Perseo Quiroz, director ejecutivo de Amnistía Internacional
  • Queremos un compromiso de presidencia… dejen de jugar nosotros: padres de normalistas

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análisis a fondo 070915(1)

Por Geraldina Lázaro/Sofía Huerta

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entregó el pasado domingo la Investigación y primeras conclusiones de las desapariciones y muertes de los estudiantes de Ayotzinapa.

Este informe condensa los resultados del trabajo realizado durante los 6 meses que duró su mandato inicial para brindar asistencia técnica ante los hechos que se dieron en Iguala los días 26 y 27 de septiembre de 2014.

El GIEI fue convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de acuerdo con el Estado Mexicano y los representantes de las víctimas del caso con la finalidad de acompañar la investigación de los crímenes y sus responsables, la búsqueda de los desaparecidos, y la atención a las víctimas y familiares.

A decir de dicha investigación independiente, la llamada “verdad histórica” de la Procuraduría General de la República que habla de la incineración de los 43 normalista en un basurero de Cocula Guerrero a manos de supuestos integrantes del cártel de narcotráfico guerreros unidos, científicamente ha sido desechada para este grupo de expertos.
Muchos nos hemos preguntado qué pasó la noche del 26 de septiembre en Iguala Guerrero, Ángela Buitrago integrante del GIEI quien explicó lo sucedido:

“De la reconstrucción de hechos resalta que los normalistas llegaron a las afueras de Iguala con la intención de tomar autobuses para la marcha anual por el 2 de octubre, en la que se conmemora la masacre de Tlatelolco en 1968, pero sin pretender ingresar al centro de la ciudad. Tras tomar un autobús en el camino, se dirigieron de forma rápida a Iguala para dejar el pasaje, momento en el que quedaron encerrados en dicho vehículo y llamaron a sus compañeros, quienes se dirigieron a la central de Iguala para rescatarlos en los otros dos autobuses. En ese momento, los normalistas tomaron tres autobuses más.

Por lo anterior, cinco autobuses salieron de la estación por diferentes rutas, con el objetivo de salir de Iguala y dirigirse a Ayotzinapa.

Los normalistas llegaron al zócalo de Iguala cuando el evento del DIF hacía tiempo que había finalizado, no boicotearon ningún acto y no llevaban armas. Por otra parte, las autoridades conocían desde las 17:59 horas, a través del C-4, que los normalistas se dirigían a las afueras de Iguala y vigilaron in situ sus actividades. Es decir, no fueron confundidos con ningún grupo de la delincuencia organizada.

Los ataques contra los normalistas incluyeron nueve escenarios y episodios de violencia diferentes, en los cuales murieron seis personas, entre ellas dos normalistas que fueron ejecutados con disparos a quemarropa y otro más torturado y después asesinado. Además de los 43 jóvenes desaparecidos, otras cerca de 120 personas sufrieron ataques contra sus vidas por ser objeto de disparos; casi 40 de esas personas resultaron heridas, algunas de ellas de extrema gravedad, además de que un grupo de 14 normalistas fue perseguido. Los ataques se dieron entre las 21:40 horas y las 2:00 horas de la mañana aproximadamente, de los días 26 y 27 de septiembre de 2014, lo cual muestra una capacidad operativa y coordinación de las acciones de nivel centralizado.
La investigación del GIEI ha mostrado que existía información compartida de lo que estaba sucediendo en el ataque a los normalistas entre diferentes corporaciones del Estado a través del C-4 y a través de otros mecanismos e instituciones”.
Francisco Cox dijo que el GIEI examinó las 4 diferentes versiones existentes en el expediente sobre el destino de los normalistas, dichas versiones son: que fueron llevados a Loma de Coyotes, a una Casa de seguridad de las Lomas, al basurero de Cocula y que se trataba de un ataque a un autolavado denominado Los Peques de los Benítez Palacios. Dichas versiones tienen fuertes diferencias entre sí, algunas de ellas se contradicen con los hechos demostrados, y cada una de ellas muestra diferencias en cuanto a las declaraciones de los inculpados con numerosas discrepancias, versiones y distintos señalamientos.

Dichas contradicciones e inconsistencias suponen numerosas dudas para la investigación. Debido a que la versión señalada como más verosímil en la investigación de la PGR era la del basurero de Cocula y las contradicciones existentes entre las confesiones, el GIEI encargó la realización de un peritaje sobre dinámica del fuego en dicho basurero. El estudio fue realizado por un experto internacional en fuego e investigaciones de ese tipo, cuyas conclusiones son recogidas en el informe. Dicho estudio contrasta los testimonios de inculpados, el tiempo referido de la quema, el combustible que se señala que se utilizó, la inspección del lugar y el diálogo y examen con los peritajes realizados por la PGR anteriormente. Sus conclusiones muestran que la quema de 43 cuerpos en dicho lugar, en el tiempo de 15-16h señalado en los testimonios no pudo haber sucedido.

Entre las revelaciones del informe se incluye también la existencia de un 5º autobús, Estrella Roja, que no se encontraba en la historia recogida en el expediente de la PGR, a pesar de que dicho autobús fue referido por los 14 normalistas que lo tomaron y que sobrevivieron a los hechos. Dicha omisión en la historia oficial de los hechos y en el expediente fue señalada a la PGR por parte del GIEI. La existencia de dicho autobús fue probada por el video proporcionado por la empresa tras la petición realizada por el GIEI. Tras investigar el tema, se presentan fuertes inconsistencias entre las declaraciones de testigos y el registro de la bitácora del autobús respecto de los hechos en que estuvo involucrado y el trayecto seguido esa noche, así como las circunstancias en que fue detenido. Así mismo hay una falta de congruencia entre la inspección del autobús realizada por el GIEI y las imágenes del registro de video de la central de autobuses en donde aparece. Todos esos elementos muestran que dicho autobús puede tener un papel significativo en la explicación a la agresión contra los normalistas. Hay que tener en cuenta que existen procesos abiertos en EEUU sobre tráfico de heroína entre Iguala y Chicago, y que dicho tráfico se hace en parte a través de autobuses, lo que podría haber llevado a la respuesta violenta contra los normalistas que se llevaron ese autobús de forma circunstancial. Dichas evidencias e indicios deben ser investigados por las autoridades.

A la entrega de estas primeras conclusiones acudieron familiares de los jóvenes, normalistas sobrevivientes y autoridades del Estado, representantes de embajadas, así como miembros de organizaciones civiles y de la academia, líderes de opinión.
De esta manera, entrevistamos a Luis Hernández Navarro escritor y periodista mexicano, además de coordinador de la sección de Opinión del diario La Jornada una primera reacción a dichas conclusiones. Por otro lado, Perseo Quiroz director ejecutivo de Amnistía Internacional resaltó la labor del GIEI.

Desde luego vinieron más reacciones. El Estado Mexicano que en voz de titular de la PGR Arely Gómez dijo se realizará un nuevo peritaje en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, así como la disposición de ampliar el periodo de investigación del Grupo de Expertos. Y por parte de los familiares y estudiantes normalistas como de sus representantes legales exigieron rediseñar la búsqueda.