Los migrantes no son delincuentes

Habitantes de Tultitlán, Estado de México, pretendieron clausurar la Casa del Migrante Juan Diego. Argumentan que los centroamericanos provocan un ambiente de inseguridad e incluso, insalubridad. El intento de clausura coincide con el primer aniversario de la matanza de migrantes en San Fernando, Tamaulipas.

Para Paulo Martínez, vocero de la organización Sin Fronteras, las agresiones de civiles contra migrantes y la inactividad de la autoridad son pésimas señales para los derechos humanos. Persiste la pobreza en los lugares de origen de los migrantes y la corrupción de las autoridades mexicanas sin mencionar la violencia de las bandas del crimen organizado.

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