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Wednesday 30 September 2020
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“Nuevo” Programa Migratorio Frontera Sur no responde a la problemática: Berenice Valdés de IMUMI

♦ ¿Dónde queda el Programa Especial de Migración (PEM) ¿Y el Instituto Nacional de Migración?

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niñez migrante

Por Geraldina Lázaro

El pasado 08 de julio se promulgó en el Diario Oficial de la Federación (DOF)y se puso en marcha el Programa Frontera Sur, el estado mexicano lo promueve como una muestra de “buena voluntad política” frente al tema migratorio,  Dicho Programa, han especificado organizaciones con larga trayectoria en temas migratorios, se centra en la administración y control de flujos migratorios en la frontera sur, desde una óptica de seguridad nacional, y no toma en cuenta los problemas estructurales por los cuales la población sale de sus países de origen; las situaciones a las que se enfrentan en su tránsito por nuestro país; las deficiencias y vicios del modelo de gestión migratoria implementado y de la autoridad a cargo de ejecutarlo; ni los obstáculos para integrarse a la sociedad de quienes deciden quedarse en México, así como de quienes son deportados desde Estados Unidos.

En entrevista con Berenice Valdés Rivera del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) y del Grupo de Trabajo sobre Política Migratoria (GTPM), lo describió cómo «Un cascarón de programa» Algunas de las características respecto a  éste programa son las siguientes:

  • En lo anunciado se continúa poniendo en el centro del debate el tema de la seguridad nacional y no a las personas migrantes (seguridad humana), y
  • Se difunde información parcializada, ya que, como parte de este Programa se ensalza el otorgamiento de una condición de estancia de visitante regional, hoy garantizada en la Ley de Migración, la cual existe desde 1997 con una modificación en 2008, bajo los mismos parámetros: gratuidad, permiso para estar tres días en el país, otorgada únicamente a la población guatemalteca y beliceña, de los departamentos fronterizos con Chiapas, y valida sólo en los estados de Tabasco, Campeche, Quinta Roo y Chiapas. Es decir, esta visa ni es nueva, ni permite el tránsito regular por todo el territorio mexicano; tampoco otorga un permiso para trabajar, por lo que no tendrá un impacto positivo en la población migrante de tránsito ni de destino, sino por el contrario genera falsas expectativas inclusive desde los lugares de origen.

La coordinadora de Políticas Públicas del Instituto para las Mujeres en la Migración, Berenice Valdés lanzó otras interrogantes cómo ¿Cuál será el papel de la Unidad de Política Migratoria y del Instituto Nacional de Migración y su vínculo con dicha Coordinación y con los Consejos Ciudadano del INM y de Política Migratoria?, ¿Por qué se sustenta la creación de esta instancia en el Programa para la Seguridad Nacional, cuando el discurso oficial es la “protección de los derechos humanos”?, ¿Dónde queda el Programa Especial de Migración (PEM), publicado el 30 de abril en el diario Oficial de la Federación, y aún sin fecha para su presentación formal?, ¿Cómo estas instancias abonaran a la promoción, protección, garantía y respeto de los derechos humanos de la población migrante a la que obliga el artículo primero constitucional?. A nivel local ¿Qué papel jugarán las oficinas municipales de atención al migrante, la Secretaría para el Desarrollo de la Frontera Sur y Enlace para la Cooperación Internacional, así como otras instancias locales?, ¿quién se encargará de la provisión de servicios a la población, incluyendo los de salud?.

Concluyó la coordinadora  invitando a las autoridades responsables de diseñar dicho programa ha esclarecer sus dudas y formas mesas de diálogo y negociación, ya que se dicen dispuestos a colaborar por el beneficio de las y los migrantes.