Para lograr una Revolución del Siglo XXI, los países latinoamericanos necesitan cambiar el eje de su economía: Lucio Oliver

En el contexto de la muerte del mandatario venezolano, Hugo Chávez, la discusión sobre el devenir de América Latina constituye un tema a tratar desde muy diversas perspectivas. Presentamos el análisis de Lucio Oliver, especialista en temas sobre América Latina, Dr. en Sociología Política y profesor investigador por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con el Dr. Oliver, Venezuela, Ecuador, Bolivia, son países que en las últimas décadas han recuperado soberanía y capacidad política propia que ha permitido que sus fuerzas políticas y sociales puedan discutir el tipo de desarrollo que requieren.

Ante las consecuencias generadas por el modelo de “Estados de competencia” impulsado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las sociedades de estos países latinoamericanos impulsaron una nueva agenda en la que la democracia no se entendiera como una manera de delegar las decisiones en otros, fue así como se generó una crisis política de la cual algunos de sus principales frutos son, por ejemplo, el reconocimiento de un Estado Plurinacional, la creación de economías sociales, reformas agrarias de nuevo tipo.

En cuanto a los obstáculos que han impedido que en la región se desarrolle una verdadera revolución del siglo XXI, el Dr. Lucio Oliver hizo referencia a los de tipo económico, político y cultural. Respecto a la cuestión económica el investigador señaló que “el eje económico que introdujo el neoliberalismo no ha cambiado, prevalecen economías extractivistas y de agroexportación pues es de ahí de donde [los gobiernos] obtienen los recursos para desarrollar las políticas sociales y de desarrollo”. El profesor añadió que uno de los retos fundamentales es lograr cambiar el eje económico para “dar entrada a una industria especializada abierta al mercado mundial pero vinculada a una economía social y estatal, no sólo privada… El dominio de la acumulación por parte de trasnacionales asociadas al gran capital interno es un obstáculo porque pone en segundo plano la posibilidad de crear una nueva política”, enfatizó.

El caso de Brasil tiene una particularidad pues “además del agronegocio de exportación ha revitalizado la industria concentrada para el mercado interno”, ha dirigido su mercado de capitales y productos hacia otros países de América del Sur, de tal manera que incluso se ha llegado a hablar de un sub imperialismo en la región.

En cuanto a los obstáculos políticos señaló que los cambios se han presentado a través de reformas paulatinas, lo que mantenido tranquilidad en la población pero también en los círculos oligárquicos quienes para defender sus intereses condicionan y limitan los cambios que implican una transformación trascendental.

Finalmente, sobre el obstáculo cultural, Lucio Oliver hizo referencia al consumo enajenado, el cual ha canalizado las necesidades sociales hacia fines individuales limitados.

Eugenio Bermejillo

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